21Abril2019

24 Septiembre 2018 Escrito por 

Adif invertirá más de 2 millones en la rehabilitación de la antigua estación

Las obras de rehabilitación integral del edificio histórico de la estación de Almería que desarrolla Adif se encuentran casi a la mitad de su ejecución. Los trabajos en marcha que realiza la empresa Tragsa desde finales de enero pasado cuentan con una inversión de 1,8 millones de euros y un plazo de 13 meses.

Las actuaciones tienen por objeto la rehabilitación de los cuerpos laterales y fachadas de ladrillo, el cuerpo central de fundición y vidrieras, andenes y marquesinas de andenes, estructura e e instalaciones afectadas.

Previamente a estos trabajos, se realizaron otros finalizados en octubre de 2017, por valor de 270.000 euros, consistentes en la rehabilitación de la balaustrada de la cubierta y elementos ornamentales que coronan el edificio, así como la rehabilitación íntegra de la marquesina de la fachada principal de entrada al edificio y eliminación de elementos que hayan podido enmascarar el diseño original de la estación y su percepción como monumento; procurando poner de relieve los valores formales e históricos de la estación.

Al término de la actuación que permitirá la puesta en valor del edificio para usos alternativos, Adif habrá invertido cerca de 2,2 millones de euros entre obra y direcciones facultativas.

Principales objetivos de la rehabilitación

Las principales actuaciones a ejecutar, que están encaminadas a la reparación, limpieza y conservación del edificio, son las siguientes:

  • Restauración de las fachadas de la estación, incluyendo la restauración y reparación de carpinterías de madera, cerrajerías y carpinterías metálicas.
  • Rehabilitación y restauración de las cortinas vidriadas y estructura metálica del cuerpo central de la estación.
  • Reparación de las cubiertas (cuerpos central y laterales), incluyendo el sistema de evacuación de aguas y sustitución de sumideros y bajantes.
  • Limpieza, restauración y puesta en valor del vestíbulo del cuerpo central.
  • Rehabilitación de la marquesina de los andenes.
  • Limpieza de locales bajo el cuerpo lateral oeste.
  • Introducción de cuadro eléctrico en las instalaciones.
  • Urbanización exterior (levantamiento de pavimentos y excavación de zanjas de instalaciones, nueva red de saneamiento y nueva pavimentación).

Un edificio de finales del siglo XIX

El edificio de la antigua estación de Almería es sin duda una de las obras más notables de la arquitectura ferroviaria andaluza. Construida entre los años 1893 y 1895, su lenguaje ecléctico combina elementos de la arquitectura industrial con otros de estilo clásico e historicista. El proyecto del edificio principal para la estación de Almería lo realizó Laurent Farge, arquitecto francés que trabajaba para esta compañía.

El edificio de viajeros de la estación de Almería tiene 54 m de fachada, con una ocupación de 633 m2,  y una superficie construida de 1.172,77  m2 en el total de sus plantas. Se compone de una nave central de 15,76 m de fachada por 11,28 de ancho, rematada por una cubierta de estructura metálica y con revestimiento de vidrio en la superficie de ambas fachadas de este cuerpo. La nave central está flanqueada por sendos cuerpos de 19,51 m de fachada por 14,46 de ancho y 11,39 m de altura.

Su fachada tiene un cuerpo central rematado por una marquesina metálica de forma piramidal y revestido de vidrio sobre bastidores en los testeros de ambos extremos, de los andenes y del acceso desde la calle, cuyas tres puertas en arco de medio punto se cobijan con voladizo también acristalado. Encima, el reloj sobriamente enmarcado en labor de hierro. Dentro del vestíbulo pueden contemplarse ambas carenas acristaladas, mientras que en el testero sobre el que se abren las taquillas se eleva un arco de medio punto con falsas dovelas alternadas de ladrillo, con un mural cerámico de Francisco Cañadas.

A 8,28 m sobre el nivel del Mediterráneo, la estación de Almería se asienta sobre una especie de plataforma con vías sobre elevadas que discurren en dirección al muelle y el cargadero. Este recalce se explica porque había que evitar las avenidas periódicas de agua por las ramblas que atraviesan la ciudad hacia el mar, en cuya vertiente oriental se estableció el complejo ferroviario.