24Septiembre2018

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Sixto Malato, uno de los ganadores de los Premios Duna de este año. Sixto Malato, uno de los ganadores de los Premios Duna de este año.
08 Enero 2018 Escrito por 

El Grupo Ecologista Mediterráneo concede los Premios Duna y Carbón 2017

El Grupo Ecologista Mediterráneo ha dado a conocer, coincidiendo con la festividad de los Reyes Magos, los Premios Duna del último año, un galardón que se instauró en el año 1986 y que se lleva concediendo 31 años de forma ininterrumpida a aquellas personas o instituciones que contribuyen positivamente a la conservación del medio ambiente y el desarrollo sostenible en nuestra provincia.

Este año la Asamblea del GEM decidió que los premiados sean el investigador en energías renovables Sixto Malato, el biólogo y experto en ornitología Mariano Paracuellos y la asociación de educación ambiental El Árbol de las Piruletas. El Carbón, mención antagónica de los Duna, va a parar a las empresas que están creando nuevos regadíos en zonas con escasa dotación de recursos hídricos como las de Tabernas, Sorbas o Los Vélez. El GEM ha querido poner este año el acento en lo que considera las claves para un desarrollo más sostenible con la inclusión de cuestiones como las renovables, la problemática del agua o la siempre imprescindible concienciación ambiental.

El premio Duna 2017 concedido a Sixto Malato es un reconocimiento a la labor que desarrolla desde hace años en el ámbito de la energía solar y sus aplicaciones en la resolución de problemas, especialmente las destinadas al agua, tanto en la generación como en la depuración o la detoxificación- Doctorado en Ciencias Químicas, con una larga y reconocida trayectoria, ha sido director de la Plataforma Solar de Almería hasta que en noviembre pasado dimitió por su desacuerdo con las medidas aplicadas por el Gobierno que ponen en riesgo la continuidad de proyectos de investigación que son referencia en el mundo de las energías renovables.

Pero más allá de su trabajo, se reconoce el compromiso adquirido con el desarrollo de las energías limpias y la constante defensa que realiza en favor de sus aplicaciones prácticas para resolver algunos de los más acuciantes problemas a los que se enfrenta la humanidad, como el cambio climático y el calentamiento global. Es gratificante que la comunidad científica adopte posiciones activas en el imprescindible cambio de modelo energético que precisa el planeta y nuestro país para poner freno a la escalada de los problemas y el progresivo deterioro de las condiciones ambientales. Sixto Malato es, desde nuestro punto de vista, un claro ejemplo de ese compromiso.

El Duna 2017 al biólogo Mariano Paracuellos busca poner en valor la intensa labor que desde hace ya casi tres décadas desarrolla en trabajos de investigación y gestión en humedales, islas, zonas litorales y la fauna asociada a estos espacios. En la actualidad pertenece a la Unidad de Gestión de la Biodiversidad y Geodiversidad de la Agencia de Medio Ambiente y Agua de la Junta, donde no sólo aplica su extenso conocimiento sino que ha asumido una posición de compromiso y divulgación de esas actividades. Desde 1989 pertenece a la Sociedad Española de Ornitología y es coordinador de la Estación de Anillamiento Lorenzo García, desde donde realiza una magnífica labor de educación ambiental a partir de sus investigaciones faunísticas.

Mostró desde muy joven una profunda vocación por el conocimiento de las aves y de los espacios que las albergaban y tras un intenso periplo formativo regresó a la zona del Poniente (es natural de Adra), para poner en práctica todo aquello que podía jugar un papel positivo en la mejora del conocimiento y preservación de un entorno que, debido a la presión antrópica, ha ido perdiendo terreno de una forma acelerada. Como persona implicada en ese territorio, gran parte de la labor realizada, tanto en lo personal como en lo profesional, la ha puesto al servicio de la conservación de la Naturaleza. Ese empeño, muchas veces a contracorriente, le sirvió para pelear por las salinas de Guardias Viejas o para avanzar en el conocimiento de especies tan valiosas como la Malvasía, el Fartet, la ranita meridional o la gaviota de Audouin, entre otras especies.

Una de sus últimas actividades ha sido la puesta en marcha de un equipo de voluntarios en la Estación de Anillamiento Lorenzo García, desde el que se despliega una importante labor educacional, científica y conservacionista, espacios en los que siempre ha querido situarse Mariano Paracuellos Rodríguez.

El Duna 2017 al Árbol de las Piruletas es el reconocimiento que se hace desde el Grupo Ecologista Mediterráneo a un colectivo nacido en 2004, promovido por un grupo de licenciados en Ciencias Ambientales, que está desarrollando una intensa labor de desarrollo y promoción del voluntariado ambiental, educación ambiental y sensibilización de la sociedad almeriense hacia sus recursos naturales y ambientales, una labor que sienta las bases de una sociedad mejor informada, más consciente de la situación y de las necesidades de su entorno.

Trece años ya realizando campos de voluntariado o campañas de promoción y de defensa de los espacios naturales, suponen un activo de enorme trascendencia para los almerienses y para su entorno. Proyectos como el Ecocampus, desarrollado junto a la Universidad y la Junta, ‘A la orilla de la playa’, con la colaboración del Campus de Excelencia Internacional del Mar y otros dirigidos a mejorar la concienciación de las poblaciones o a la defensa de los bosques autóctonos, conforman el bagaje de un colectivo que abre caminos para generar una situación de armonía entre el hombre y el medio ambiente.

Premio Carbón 2017

Los Premios Duna tienen siempre el contrapunto de las Menciones Carbón. Este año el Grupo Ecologista Mediterráneo centra su mención crítica en el gravísimo problema del agua. Si en años anteriores se hizo para reclamar a las administraciones públicas una mejor gestión de los recursos hídricos, ahora queremos poner el acento en la actuación de empresas privadas que, dejando de lado la situación de los acuíferos, desarrollan proyectos de regadíos en zonas donde la escasez es dramática.

La Responsabilidad Social Corporativa es una exigencia cada vez con mayor peso entre las empresas, pero no basta con hacer declaraciones para adornar las virtudes de esas sociedades. Entendemos que es escasamente responsable establecer regadíos que tienen como consecuencia el agotamiento de acuíferos, la destrucción de fuentes y cauces o que ponen en peligro el abastecimiento de los campos y de las poblaciones, como está ocurriendo en Tabernas, Sorbas o Los Vélez, donde potentes empresas establecen sus cultivos de regadío despreciando los efectos negativos y apelando a la llegada de agua desalada que, en el mejor de los casos, tardará muchos años en llegar. Mientras lo hace, las huertas agonizan, las fuentes se secan y los escasos cauces naturales desaparecen.

Estas empresas, cuyos nombres están en la memoria de todos, desde el Grupo Carrión a Castillo de Tabernas o las empresas lechugueras almerienses y murcianas, parecen no tener aprecio alguno por los delicados equilibrios ambientales de la provincia, muestran un acusado desprecio por los efectos perversos de su actividad, y hacen con frecuencia uso de su poder para soslayar las normas que regulan, o lo intentan, los usos del agua.