10Diciembre2018

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07 Junio 2018 Escrito por 

La Guardia Civil resuelve el homicidio de un hombre hace un año en Almería

La Guardia Civil ha detenido en Almería a un hombre de 53 años y una mujer de 51 años, ambos españoles, como presuntos autores de un delito de homicidio, de tráfico de drogas y tenencia ilícita de armas, y a otro hombre de 45 años de edad y nacionalidad lituana, como presunto autor de un delito de encubrimiento.

El pasado mes de septiembre del pasado año, agentes de la Guardia Civil de Jacarilla (Alicante) tomaban declaración a una mujer que denunciaba la desaparición de su hijo, de 45 años de edad, que se había ido a vivir a Almería hacía cuatro años.

Esta madre refirió a los agentes que, aunque no veía a su hijo desde su partida, mantenía contacto telefónico con él cada 10 días aproximadamente, siendo ésta una rutina invariable en todo ese tiempo, hasta principios de junio, mes en el que dejo de llamar. A pesar de haber intentado llamarle en numerosas ocasiones, el teléfono siempre aparecía apagado o fuera de cobertura, por lo que estaba bastante preocupada.

Con apenas estos datos, los agentes trataron de realizar las primeras gestiones habituales en este tipo de desapariciones, esta vez sin resultados, pues no disponían ni si quiera de un domicilio conocido del desaparecido.

De esta forma, se hizo cargo de la búsqueda el Equipo de Policía Judicial de la Guardia Civil, con base en Almoradí.

Sin datos de partida

La primera sensación para los investigadores fue la complejidad del caso, puesto que con la única familiar conocida del desaparecido, su madre, la relación era a distancia, por teléfono y con detalles sobre su entorno tan generales, que resultaba casi imposible ubicarle o conocer personas relacionadas con él, que pudieran aportar datos fundamentales para localizarle.

Una de las primeras líneas de investigación que se explora es a través del tráfico de llamadas de las líneas de teléfono. De ella se desprende que su madre dice la verdad, habiendo llamadas a ella cada 10 días aproximadamente.

Es en ese estudio cuando aparece el teléfono de CGM, una mujer con la que habla casi a diario, y cuyo número es el último contactado desde el teléfono del desaparecido, el pasado 12 de julio de 2017, pasadas las 19:00 horas.

A través de la ubicación ofrecida por el operador de telefonía, se decide realizar varias visitas a la localidad de Almería, descubriendo que el desaparecido visitaba a diario un centro social de Cruz Roja, en el que se asea, toma café, lava ropa, etc… hasta el mismo día 12 de julio, cuando deja de ir.

Se localiza el domicilio

Gracias a esa pista, se abren nuevas líneas de investigación, hablando con personas que le conocían, de tal manera que los investigadores dieron con el domicilio del desaparecido, una vivienda que había sido cedida por los propietarios de un supermercado donde, al parecer, este vecino de Bigastro practicaba la mendicidad.

Los guardias civiles procedieron a entrar en el domicilio sospechando que podría haber sufrido un accidente o cualquier otra circunstancia en el interior de la casa. Sin embargo, lo que hallaron les indujo a abrir otra línea de investigación.

En la casa había mucha ropa y enseres personales del desaparecido. El cargador del móvil, permanecía enchufado, de igual forma como si acabaran de desconectar el teléfono para salir de casa. Había un paquete de cigarrillos para enrollar, e incluso un ticket de compra de una ensalada, el 11 de julio a las tres de la tarde, justo el día antes de que se perdiera su rastro.

En ese momento los agentes supieron que la desaparición no había sido planificada, ni voluntaria.

Buscado hasta en televisión

Casi al mismo tiempo, su familia había contactado con el programa “Desaparecidos”, dirigido por Paco Lobatón en TVE, mediante el cual se hacía un llamamiento para tratar de localizarlo.

En ese momento de la investigación los agentes ya tenían una sospechosa, pero ninguna prueba que pudiera demostrar su hipótesis. Mientras el resto de sus contactos telefónicos, habían intentado contactar con él, la mujer con la que al parecer mantenía una relación era la única que no había tratado de hacerlo desde el día de su desaparición.

Fue en abril cuando los agentes son alertados de que la principal sospechosa ha sido denunciada por una presunta agresión y amenazas a otro hombre. Al acceder al contenido de la denuncia, observan que, al parecer, la denunciada grita al otro hombre que le va a matar y a enterrar en el mismo sitio que al “Chiquitín”, lo que da un giro inesperado a la situación.

Al parecer “el chiquitín” era como se conocía en este lugar al desaparecido, por su escasa estatura, por lo que los agentes dirigen su investigación, ahora con indicios contundentes, hacia la mujer.

Trío amoroso y celos

Los agentes, ya convencidos del posible fallecimiento del desaparecido, a manos de su pareja, procedieron a su detención, y tomaron declaración al entorno de la mujer, amigos y conocidos. La intención era conocer con el máximo detalle los hechos que habrían tenido lugar ese fatídico 12 de julio, y cuál fue su causa.

Los agentes averiguaron que, aunque la detenida y el desaparecido eran pareja, en aquellos días había salido de prisión la expareja de ella. Tras su salida de la cárcel, debió dirigirse a su casa, lugar en donde, al percatarse de las llamadas que el desaparecido le hacía a la mujer, sintió celos de la relación que ambos mantenían.

Las últimas noticias sobre el paradero de este tercer vértice en el triángulo sentimental, situaban al hombre en la provincia de Málaga, por lo que la Guardia Civil, procedió a establecer un dispositivo, que localizó y detuvo al presunto coautor de los hechos, si bien hasta ese momento, la detenida le achacaba la autoría del homicidio en exclusiva.

Sin embargo, como demostraron las pruebas más tarde, y las contradicciones entre las versiones de ambos, la participación de ambos en la comisión del hecho era indiscutible.

El fallecido habría ido a la casa de la mujer, una chabola situada en un descampado en el Barrio de El Zapillo de Almería, donde se encontraba también el otro hombre. Tras una fuerte discusión ambos habrían golpeado a la víctima, acabando con su vida.

El lugar elegido para ocultar el cadáver, se encontraba a escasos metros de la vivienda.

El cadáver se hallaba a pocos metros

Para la búsqueda del cadáver, la Guardia Civil desplazó al lugar a varios agentes del Servicio Cinológico con canes especializados en la búsqueda de personas. Sin embargo, no pudieron encontrar el rastro del desaparecido.

Finalmente, los restos del cadáver fueron hallados debajo de un colchón abandonado, enterrados. Agentes del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil desenterraron los restos, bastante deteriorados, por lo que el Equipo Central de Inspecciones Oculares de Madrid, desplazados a la zona ante la complejidad de la investigación, se hicieron cargo de ellos para su estudio y análisis.

Si bien son necesarios los resultados de las pruebas del ADN, los investigadores tienen la certeza de que los restos encontrados son del hombre desaparecido, y que su asesinato fue realizado, presuntamente, por los dos detenidos.

La mujer, de 51 años, y el hombre, de 53, han sido detenidos como presuntos autores de un delito de homicidio doloso, y otros dos delitos de tráfico de drogas y tenencia ilícita de armas, ya que en la casa se encontraron 300 gramos de hachís y un revólver. El Juzgado de Instrucción nº 4 de Almería, que se ha hecho cargo del caso, ha decretado su ingreso en prisión.

El tercer detenido, un hombre de nacionalidad lituana y 45 años, se le imputa un delito de encubrimiento, y ha sido puesto en libertad con cargos.

Conclusiones de la investigación

La investigación, que ha sido sumamente compleja al carecer de indicios de partida, pone de manifiesto dos rasgos que caracterizan a los agentes de la Guardia Civil. El primero, que todas las investigaciones se realizan con la misma tenacidad y disposición, independientemente de la raza, sexo, religión, opinión o circunstancia personal o social que tenga la víctima. Y el segundo, y no menos importante, que independientemente de las dificultades que rodeen el caso, o el tiempo que dure la investigación, la Guardia Civil no descansa hasta que no se resuelve.

La investigación ha sido llevada a cabo por las componentes de las siguientes Unidades de la Guardia Civil:

  • Equipo de Policía Judicial de Almoradí
  • Sección de Homicidios de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de Alicante.
  • Equipo Central de Inspecciones Oculares del Servicio de Criminalística de Madrid
  • Laboratorio de Criminalística de Almería
  • Servicio Cinológico de Madrid