18Octubre2019

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21 Julio 2019 Escrito por 

Deshidratación y quemaduras, entre las patologías más comunes por el calor

El golpe de calor es, probablemente, la patología asociada a altas temperaturas más conocida. Sin embargo, es solo una de las múltiples dolencias asociadas a la época estival.

Así lo destaca el HOSPITAL HLA Mediterráneo, que acaba de informar de que, a partir de los 32ºc, son frecuentes dolencias leves que van desde mareos o calambres, hasta cambios de humor e insomnio.

Un paso más allá, a partir de 41ºc, aumenta el riesgo de sufrir otro tipo de patologías como insolaciones si no se toman las precauciones adecuadas. “Las altas temperaturas no afectan a todo el mundo por igual, depende de diversos factores individuales y de las circunstancias del momento. Pero en general, hay que tener mucho cuidado con niños, ancianos, personas obesas o con enfermedades crónicas como la diabetes”, advierte Rafael Montes Casas, médico de familia de Hospital HLA Mediterráneo.

Desde deshidratación hasta cambios de humor

Entre las patologías más comunes atendidas en HLA Mediterráneo en los meses de verano, se encuentran las erupciones cutáneas o quemaduras solares de primer y segundo grado, provocadas por la exposición de la piel al sol sin protección adecuada, así como, la irritación de la piel por exceso de sudoración.

Del mismo modo, la transpiración excesiva también puede causar deshidratación, muy común en deportistas que, tras la exposición a altas temperaturas sin ingerir suficientes líquidos, pueden sufrir síntomas de agotamiento como sudoración profusa, respiración rápida, pulso acelerado y débil. Igualmente, la falta de una correcta hidratación puede provocar calambres durante el ejercicio en zonas como el abdomen, brazos o piernas.

Las altas temperaturas y la sequedad en el ambiente pueden también desencadenar problemas respiratorios y alteraciones en la tensión. Estas complicaciones vienen acompañadas de síntomas que pueden ocasionar confusión, cefaleas, estrés y cambios de ánimo. Temperaturas por encima de los 25 grados durante la noche hacen complicado conciliar el sueño provocando fatiga e insomnio.

Precaución, tanto en exterior como en interior

Uno de los errores comunes que se comenten en verano es limitar las precauciones a momentos en los que se está expuesto al sol, como playas, la montaña o durante la práctica deportiva. 

Sin embargo, las patologías propias del calor pueden aparecer también en el lugar de trabajo, ya que trabajar por encima de 33ºc puede suponer una situación de peligro. “En especial, la gente que debe extremar las precauciones son las que realizan su labor en el exterior, las que manejan maquinaria que produce mucho calor, las que realizan un esfuerzo físico importante o a las que les sea preciso llevar uniformes de protección que sean o muy pesados o calurosos. Pero también hay que tener en cuenta los lugares cerrados, sin ventilación ni aire acondicionado, o con aglomeraciones, como los centros comerciales o el transporte público”, advierte el Dr. Montes.

Hidratación, la palabra clave del verano

Para combatir las patologías propias del calor se debe beber agua o líquidos con frecuencia, aunque no se tenga sed, evitar abusar de bebidas con cafeína, alcohol o grandes cantidades de azúcar, ya que pueden hacer perder más líquido corporal. Además, las comidas deben ser ligeras y ayudar a reponer sales, como ensaladas, frutas, verduras, zumos, etc.

De igual modo, es importante permanecer el mayor tiempo posible en lugares frescos, a la sombra o climatizados, reducir la actividad física y evitar deportes al aire libre en las horas más calurosas (de 12.00 a 17.00), refrescarse con frecuencia y usar ropa ligera, holgada y que deje transpirar, así como no dejar nunca a una persona o animal en un coche estacionado y cerrado, ya que los vehículos pueden alcanzar hasta los 50ºc.

“Por último, se debe consultar al médico ante síntomas que se prolonguen más de una hora y que puedan estar relacionados con las altas temperaturas”, concluye el profesional del HLA Mediterráneo.