16Diciembre2019

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25 Octubre 2019 Escrito por 

Almería conmemora a los represaliados en la jornada de la exhumación de Franco

El cuerpo del dictador Francisco Franco fue finalmente exhumado este jueves para ser acto seguido inhumado en el cementerio de Mingorrubio sin que se produjeran contratiempos destacados en esta jornada histórica que, en Almería, coincidió con un acto de conmemoración a las víctimas de la dictadura.

En él participó el secretario de Memoria Histórica de la Ejecutiva Federal del PSOE, Fernando Martínez, que consideró que este jueves fue un “gran día para la democracia” y de “ruptura con el franquismo” dado que se ha llevado a efecto la exhumación de los restos del cuerpo del dictador Francisco Franco del valle de los caídos.

En Almería, los socialistas han participado en un acto conmemorativo en recuerdo a las víctimas represaliadas por el franquismo, que ha tenido lugar en la puerta del Ingenio.

Allí, Fernando Martínez, junto al secretario de Organización del PSOE de Almería, Antonio Martínez, candidatos y candidatas socialistas al Congreso y al Senado y un numeroso grupo de militantes, se ha mostrado satisfecho de que los restos del dictador salgan de un mausoleo “en el que se le ha rendido culto y enaltecimiento, y donde nunca hubo de estar”. “El que estuviera en el valle de los caídos en una anomalía histórica que es insostenible con la democracia”, ha ahondado y ha recordado que la exhumación ha sido posible “gracias a la propuesta del Gobierno del PSOE” que ha sido “refrendada en las Cortes y avalada por el poder Ejecutivo a través de resoluciones y sentencias del Tribunal Supremo”. 

“La memoria, la dignidad y la reparación no reabren heridas, sino que contribuyen a cerrarlas” y ahora, ha dicho, es un hecho “por la firme decisión del Gobierno de Pedro Sánchez”. Fernando Martínez, ha subrayado que la exhumación es importante, pero que hay que seguir trabajando y ha recordado que “aún hay víctimas en cunetas”. En este sentido, ha asegurado que “tenemos el firme compromiso del PSOE y del Gobierno de que será tarea fundamental tratar de sacar esos cadáveres que hay en fosas comunes y en cunetas”.  También hay que pensar qué se hará con el valle de los caídos y hay que explicar su significado, así como quién lo construyó”.

Declaración institucional

En esta jornada clave para la memoria histórica, cultimadas las labores de exhumación y traslado de los restos, el presidente del Gobierno en funciones ofreció una declaración institucional.

El contenido de la misma es el siguiente:

En el día de hoy, 24 de octubre de 2019, han concluido las tareas de exhumación y traslado de los restos del dictador Francisco Franco desde la basílica del Valle de los Caídos hasta el cementerio de Mingorrubio.
Concluye así un largo proceso, que ha contado con el pronunciamiento de los tres poderes del Estado: del poder legislativo, del poder ejecutivo y del poder judicial.

Fue el poder legislativo, sin un solo voto en contra del Parlamento, el que instó al Gobierno a poner fin a una anomalía en una democracia europea como es la española: la exaltación de la figura de un dictador en un mausoleo construido durante la dictadura; por la dictadura; y a mayor gloria de la dictadura.

Fue el poder ejecutivo el que impulsó los actos necesarios para materializar esta exhumación.

Y en tercer lugar, ha sido finalmente el poder judicial el que, con el pronunciamiento del Tribunal Supremo, ha respaldado un procedimiento dotado de las máximas garantías.
 Así funciona un Estado Democrático de Derecho.

Se cumple, por tanto, con un mandato del Parlamento, con una sentencia del Tribunal Supremo y con un compromiso del Gobierno.

Pero, por encima de todo, hoy España cumple consigo misma.

Con esta decisión se pone fin a una afrenta moral como es el enaltecimiento de la figura de un dictador en un espacio público. Se da un paso más en la reconciliación que solo puede descansar en la democracia y la libertad que compartimos. Y nuestra democracia se prestigia a los ojos del mundo, atendiendo a una recomendación respaldada entre otros organismos por Naciones Unidas.

Nos costó mucho tiempo deshacernos de un régimen represor. Y casi nos ha llevado el mismo tiempo apartar los restos de su artífice del homenaje público.

Caben todas las opiniones sobre el momento de llevar esta acción a cabo. Cada cual puede tener su criterio. Mi Gobierno anunció públicamente que lo haría en el mismo momento en que esto fuera posible. Y este es el momento. Y así se ha hecho. Ni un día antes ni un día después.

El mausoleo del Valle de los Caídos fue levantado con el sacrificio de millares de presos políticos de la dictadura. Allí fueron conducidos los restos mortales de casi 34.000 compatriotas, víctimas todos ellos de la guerra civil. Más de un tercio de ellos permanecen aún sin identificar hoy; y muchos de ellos reposan en ese lugar después de que sus cuerpos fueran trasladados sin consentimiento o en el más absoluto desconocimiento de sus familias.

Es, por tanto,  una infamia que más pronto que tarde deberá ser también reparada; como habrá de serlo igualmente el que aún hoy, existan miles de fosas dispersas por toda nuestra geografía. Es una aberración que debemos afrontar con decisión. Por justicia y dignidad. Pero, sobre todo, por pura humanidad.

La España de hoy tiene una deuda con esas familias. La España de hoy tiene una deuda, también,  de los españoles que lucharon en los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial, combatiendo al fascismo en Europa. Es deudora también de quienes se vieron forzados al camino del exilio hace justamente 80 años, en el año 2019.

Es deudora de los españoles abandonados a su suerte en campos de exterminio, mientras su gobierno les daba la espalda y les consideraba apátridas. De los españoles perseguidos. De los españoles humillados durante décadas por sus ideas.

La España actual es fruto del perdón, pero no puede ser producto del olvido. La España de hoy es el país más opuesto a lo que representó el régimen franquista. Donde había represión y dictadura, hay libertad y democracia; donde había uniformidad e imposición, hay diversidad cultural y territorial; donde había aislamiento, hay Europa; donde había machismo y homofobia, hay feminismo y tolerancia.

El homenaje público al dictador era más que un anacronismo y una anomalía. Era un agravio a nuestra propia democracia, la democracia española. Ponerle fin era un deber para las generaciones que no crecimos bajo el trauma de la guerra civil y del franquismo.

La generación de nuestros abuelos se enfrentó en una contienda feroz; la generación de nuestros padres se reconcilió en un acto de concordia. Hoy, rendimos un tributo a todas las generaciones pasadas. Y con el pensamiento puesto en las generaciones futuras, proclamamos que la enseña de la democracia y la convivencia ondeará siempre en nuestra patria.

En unos días, cuando el Valle vuelva a abrir sus puertas, quienes accedan se van a encontrar con un lugar distinto. Porque desde hoy quienes yacen son ya todos víctimas, sólo víctimas. Cuando el Valle vuelva a abrir sus puertas simbolizará algo distinto: el recuerdo de un dolor que no debe volver a repetirse jamás y un homenaje a todas las víctimas del odio.