21Julio2018

ABLA

Este pueblo se ha cincelado por el frío y la nieve de Sierra Nevada, de la que es puerta, por las aguas que bajan y forman su río pizarroso y por los arados y manos de muchas civilizaciones, que plantaron aquí los olivos que hoy marcan el paisaje. Bosque y llanura, olivo y blanco de cal. Este lugar fue elegido por los argáricos coetáneos de Los Millares en el cerro de Los Milanes, aunque fueron los bastetanos de Abula y despues el romano municipio de Alba, los que consolidaron la trama urbana.

Ahí quedó el importante mausoléo que hoy podemos apreciar restaurado. De la  época de presencia árabe quedan tan solo unos restos y aljibe en la zona alta del pueblo. 

abla3Además del conocido mausoléo romano del siglo II, hay que ver la Cruz de San Juan y Ermita de la Virgen de las Maravillas, la Casa señorial barroca, en el centro urbano, la Iglesia de la Anunciación, el escudo de armas de Alonso de Bazán, el pedestal de Avitiano, la Ermita de San Antón y la de los Santos Mártires. Por último, subir al mirador del Castillo, donde se ubicaba la alcazaba.

Más info: www.abla.es