21Mayo2018

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NÍJAR

Níjar reúne todos los ingredientes necesarios para ser un destino de primer orden mundial en el turismo rural, activo y de naturaleza, ya que cuenta con historia, monumentos, un medio natural único y lugares donde practicar todo tipo de actividades de turismo activo. También reúne una amplia oferta de alojamiento rural y de oferta gastronómica, tanto en la costa como en el núcleo de Níjar y en las barriadas.

El atractivo con mayor valor mundial es, sin duda, el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, uno de los espacios naturales protegidos más singulares de toda Europa. Declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco, sus 36.000 hectáreas de superficie protegida son de una riqueza biológica incalculable, desde la Rambla de Retamar hasta Mesa Roldán y una franja marina de 12.000 hectáreas. Su clima semiárido ha conformado un paisaje donde hombre y naturaleza han alcanzado, hasta ahora, un perfecto maridaje, manteniendo uno de los pocos litorales vírgenes de la costa española.

La costa de Níjar ofrece a sus visitantes múltiples posibilidades, tanto sus playas en época estival como para practicar turismo activo en agua o bucear en sus fondos.

Paisajes como Genoveses o Mónsul, próximas a San José, calas recónditas como la de San Pedro o Cala de Enmedio, o una subida hasta el Faro del Cabo desde donde se aprecia el Arrecife de las Sirenas, antiguo baluarte de la foca Monje son imprescindibles.

El pueblo de Níjar, encalado en blanco, es cita obligada para la adquisición de la cerámica tradicional y las artesanas jarapas. O realizar una subida a Huebro, perderse por el antiguo Pantano de Isabel II o por la Hoya de Níjar.

Para los amantes del turismo de naturaleza la geología y la flora y fauna son de un atractivo únicos. Las Salinas de Cabo de Gata, donde muy cerca anidan numerosas especies de aves migratorias como el flamenco rosado, correlimos, avocetas, vuelvepiedras y la grulla real, entre los más significativas. Lo ideal es recorrer la costa y descubrir el encanto de los pueblos, desde los más turísticos como San José hasta los que conservan el sabor marinero como La Isleta o Las Negras.

El interior del litoral no es menos sugerente. Las antiguas minas de oro de Rodalquilar, explotadas hasta los años 60, el Cortijo del Fraile, muy cerca de Los albaricoques, que inspiró a Federico García Lorca su drama Bodas de Sangre o la batería defensiva de Los Escullos, cuyos acantilados están rodeados a un lado y otro por hermosas calas de aguas cristalinas, que atraen en todas las épocas del año a miles de amantes del submarinismo.