Las migas son típicas de toda la provincia de Almería, pero en la zona de Filabres, especialmente en Lubrín, hay un arte especial ancestral de muchas generaciones que se ha transmitido hasta la actualidad.
Un arte que saben envasar en Precocinados El Castillico, una empresa familiar ubicada en Lubrín, con dirección de Antonio Sáez, empresario y emprendedor de la comarca, y su familia. La marca ha ido creciendo pero sin perder la manera artesanal de elaboración y un envasado y conservación sin ningún tipo de aditivos que adulteren el sabor ni la calidad del producto. Esa elaboración artesanal y auténtica ha sido la gran clave de su enorme éxito.
Elaboran las migas sin procesos industriales, a mano, como se han hecho toda la vida. El sabor es único. A ello contribuye, además de la receta magistral, los ingredientes: aceite de oliva virgen extra, agua exquisita y una harina de primera calidad insuperable. Se elaboran y congelan, preparadas para descongelar y calentar en microondas o en sartén y degustarlas como si estuvieran recién hechas.
Para consumo doméstico y para profesionales de la hostelería, estas migas son una buena solución para evitar la laboriosa preparación de este plato, tan demandado en la hostelería. Una vez descongeladas, están listas para calentar y degustar, pero algunos expertos recomiendan calentarlas en sartén con unos ajos fritos o con unas gotitas de aceite, para darles el toque final antes de servirlas como recién hechas.
Las migas El Castillico se pueden adquirir en establecimientos seleccionados de la provincia de Almería, y ya han dado el salto a otras provincias del país, con puntos de venta en localidades como Granada, Murcia, Jaén o Tarrasa. Su calidad y sabor las han convertido en un producto muy demandado por los consumidores.