21Octubre2020

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21 Febrero 2020 Escrito por 

ASAJA destaca las ventajas de aplicar la tecnología a la gestión de olivares

Almería ha acogido la jornada de presentación de los resultados del trabajo desempeñado el Grupo Operativo de Agricultura de Precisión con Drones Aplicado al Olivar, en el que junto a la organización agraria ASAJA ha participado el centro Atlas, el Ifapa, el laboratorio Olivarum y la Universidad de Jaén.

Pascual Soler, Presidente de ASAJA-Almería ha mostrado el apoyo de la Organización a iniciativas innovadoras que le puedan ayudar a los agricultores al manejo de sus cultivos para hacerlos más eficientes. “La innovación siempre ha estado muy presente dentro del sector agrario y por ello la importancia de este tipo de trabajos, especialmente para cultivos como el del olivar por su importancia en muchas zonas de Andalucía y también en nuestra provincia”.

Jose Ramón Gómez, técnico de ASAJA-Jaén y coordinador del grupo ha explicado que “este proyecto innovador y pionero en este sector tenía como principal objetivo determinar si los drones eran capaces de detectar parámetros como condiciones de humedad, erosión, plagas etc en comparación con las muestras tomadas en tierra en las propias explotaciones”. Con estos resultados, que han sido satisfactorios, se podría ayudar al olivarero a rentabilizar costes y mejorar las condiciones económicas y por supuesto medioambientales de su explotación.

El responsable de vuelos del centro Atlas de la FADA (Fundación Andaluza de Desarrollo Aeroespacial), Anastasio Sánchez ha recordado que el trabajo de la fundación ha sido recoger los datos aéreos que aunque tradicionalmente se ha utilizado en agricultura mediante satélites, no se había hecho con drones que permiten obtener fotos más cerca y con más resolución, permitiendo incluso el análisis individual, olivo a olivo, es lo que se llama “agricultura de precisión, esto permite el poder tener una foto muy exacta ya no solo de una plantación concreta, sino del estado de cada una de las zonas de su plantación, para aplicar de manera mucho más selectiva cualquier tipo de tratamientos fitosanitarios. Eso puede revertir también en un ahorro de productos, en una sostenibilidad mayor para el olivar, con lo que el proyecto no es solo algo tecnológico sino que puede ir a la calle y esperemos que en el menor tiempo posible”, ha remarcado.

Por su parte, el profesor del departamento de Ingeniería Electrónica y Automática de la Universidad de Jaén Diego Martínez ha señalado que el trabajo realizado se ha centrado en estudiar la correlación de los datos obtenidos por los drones con las muestras obteniendo una precisión muy elevada, próxima al 80%.

Con este proyecto se ha diseñado e implementado una metodología software basada en Python para el análisis de fincas a partir de imágenes multiespectrales obtenidas tras un vuelo de drones. Además, se ha desarrollado una aplicación que permite procesar las imágenes multiespectrales y obtener el índice NVDI asociado a la vegetación de la finca, y se ha entrenado una Red Neuronal basada en inteligencia artificial para la predicción de nutrientes visualizando los resultados en mapas de color. La precisión de los modelos entrenados es próxima al 80% del rango de valores, y se puede ganar en precisión aumentando el conjunto de datos .de cada finca.

La responsable de Agronomía del Laboratorio Olivarum, de la Fundación Caja Rural, Juana Nieto y el investigador titular del Ifapa de la Venta del Llano, Gabriel Beltrán, han explicado los trabajos de toma de muestras y análisis realizados en las fincas que han participado en el proyecto en las provincias de Jaén, Córdoba, Granada, Málaga y Almería.

Fases e instituciones implicadas

De los vuelos con dron se encarga la Fundación Andaluza para el Desarrollo Aeroespacial (FADA-CATEC). Su primera tarea fue seleccionar los equipos técnicos adecuados, que consistieron en un dron comercial cuya autonomía y capacidades cumplen con los requisitos establecidos. Un Matrice 600 al que se le acoplaron sensores como una cámara termográfica y otra multispectral. En las instalaciones de FADA se integraron los equipos y se verificó su correcto funcionamiento en tierra, como paso previo a las pruebas de vuelo, y tras varios ascensos se comprobó el comportamiento de los equipos en vuelo, incluyendo la correcta toma de imágenes según la programación prevista.

Los datos recogidos tras cada una de las campañas de vuelo se recopilaron y se enviaron a la Universidad de Jaén para el análisis y la comparación con muestras foliares y de otro tipo recogidas y analizadas por el resto de los miembros del proyecto. Según explican, para extraer información útil de estas imágenes ha sido necesaria la aplicación de ciertas técnicas del campo de la teledetección. Lo que se persigue es traducir la información digital que proporciona el sensor de la cámara a una magnitud física medible en otros procesos relacionados con la radiación solar y, de esta forma, comparar estas mediciones con las realizadas mediante otros instrumentos. Además, al normalizarse la información recogida por el sensor, se puede realizar una comparativa directa entre diferentes imágenes, sea cual sea la hora, el día o las condiciones climatológicas con las que se tomaron. En definitiva, se necesita obtener el mapa de reflectancia del cultivo, y para ello desde la UJA trabajaron con los métodos para obtener las imágenes de radiancia calibradas a partir de las originales muestreadas en cada finca de olivos. A partir de estas, se obtuvieron las de reflectancia.

Una vez que las imágenes fueron corregidas y se obtuvo el mapa de reflectancia de cada una de ellas, se aplican diferentes algoritmos de segmentación de imagen para obtener la información de reflectancia de cada una de las plantas y para los diferentes canales (vector de reflectancias). Con estos vectores de reflectancias y los datos de laboratorio se calibrarán y validarán diferentes algoritmos de predicción de los parámetros de interés.

Estas variables, como son la humedad del suelo, la maduración del fruto, el índice graso, entre otras, se han analizado a través de las muestras que se tomaron al mismo tiempo y en las mismas fincas que se volaron con los drones. De ellas se encarga el laboratorio Olivarum, de la Fundación Caja Rural, y el Instituto de Formación Agraria y Pesquera de la Venta del Llano (IFAPA). Desde el laboratorio Olivarum los muestreos, tanto de hojas como de aceituna que se conservaron en bolsas de papel convenientemente etiquetadas y en nevera hasta su entrega en el laboratorio, se realizaron al mismo tiempo que los vuelos de drones.

Una vez en el laboratorio de Olivarum, las muestras se registraron y se secaron, trituraron y a cada una se le analizaron los siguientes parámetros: nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, magnesio, sodio, manganeso, cobre, zinc y boro y se calcinaron.

En cuanto al IFAPA Venta del Llano, se tomaron muestras (2 kilogramos) de fruto del conjunto de los olivos que componen cada subparcela, y se estudiaron diferentes ítems, como el índice de madurez, que permite conocer el momento óptimo de recolección de la aceituna según la variedad, el peso medio, la relación pulpa hueso de la aceituna, la humedad o el contenido graso del fruto. Después se procedió a la extracción del aceite del fruto recolectado.