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26 Junio 2020 Escrito por 

Equo alerta de que el hotel de Genoveses abre la puerta a proyectos similares

La viabilidad del proyecto de hotel del Cortijo de Las Chiqueras, además de suponer un impacto a los hábitas, flora y fauna, desregula una protección medioambiental que abre la puerta a proyectos similares en otras zonas sensibles como la Cala del Plomo, la de San Pedro o las Salinas de Cabo de Gata, alertan desde Equo Verdes Almería.

Los Verdes Europeos almerienses se oponen a la ejecución del proyecto para habilitar como hotel el Cortijo Las Chiqueras (finca del Romeral) frente a la Bahía de Los Genoveses, en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, que ofrecerá el privilegio de poder pernoctar donde no puede hacerlo nadie más, suponiendo un agravio comparativo con el resto de la oferta hostelera y de restauración. Y destacan que su actividad generará un impacto no deseable relacionado con el aumento de la presión turística, el tránsito de vehículos, el acceso a las playas, y la demanda de agua y residuos en una zona de alto valor ecológico cuya prioridad debía ser la protección de sus hábitas, fauna y flora, poniendo en entredicho la calificación de “espacio de campeo” del águila perdicera que tolera muy mal la presencia humana.

El proyecto, rechazado en el 2017 a raíz de la contestación social, ecologista y política (alegaciones presentadas por Amigos del Parque, GEM, IU y Equo), ha conseguido la declaración de viabilidad medioambiental de la Junta de Andalucía al considerar que las modificaciones presentadas hacen compatible el proyecto con la normativa del espacio natural protegido; siendo respaldado por el ayuntamiento de Nijar, quien ha informado de que el uso solicitado sería compatible con el régimen urbanístico del suelo.

Desde Equo se entiende, que, a pesar de las innovaciones que incluía el proyecto para ser respetuoso con el entorno natural (uso de energías renovables, bioconstrucción, etc) y, las mejoras actuales introducidas para adecuarlo, de algún modo, a la normativa (no aumentar la superficie total construida, ni alterar las características de terreno y paisaje), entran en contradicción con otras medidas aplicadas para la protección del Parque como controlar las visitas, el tráfico rodado y estancias, derivando a los visitantes al núcleo urbano. Por lo que siguen considerándolo incompatible con el uso previsto en el Plan de Ordenación de Recursos Naturales (PORN) al seguir tratándose de un negocio turístico de hostelería incompatible con la designación de la zona como C1 (apta para usos y actividades relacionadas con los cultivos agrícolas) y que puede sumar, entre clientes y trabajadores, una ocupación diaria de más de 100 personas.

Por todo ello, los verdes almerienses se preguntan cuál es el modelo de Parque, y qué futuro les espera a los otros entornos naturales de Andalucía del litoral andaluz, máxime tras la aprobación (en plena pandemia del Covid-19) por el Gobierno andaluz del PP, Ciudadanos y Vox del Decreto-ley de Mejora y Simplificación de la Regulación para el Fomento de la Actividad Productiva de Andalucía, que, bajo la excusa de acelerar los trámites administrativos, elimina las garantías ambientales y desregula la protección medioambiental de la Comunidad, fomentando así la especulación urbanística y profundizando en el modelo de desarrollo que nos llevó a la crisis del 2008.

No es el momento de volver a la insostenible e injusta normalidad anterior a la pandemia, al contrario, debemos seguir las indicaciones de los expertos que piden cambios económicos, sociales y políticos sin precedentes para hacer frente a la crisis ecológica y climática que tanto tienen que ver con nuestra salud y con un futuro vivible.

Para el coportavoz de Equo Verdes Almería, Manuel Pérez Sóla, el peligro de este proyecto, mas allá de su impacto, reside en que se abre la puerta a proyectos similares en otras zonas sensibles como la Cala del Plomo, la de San Pedro o las Salinas de Cabo de Gata, cuando ya existe una sobre oferta hotelera en el perímetro del Parque Natural, cerrada buena parte del año. El modelo turístico debe de cambiar de rumbo hacia otro basado en la calidad y sustentabilidad del territorio, dentro de una economía diversa, de alto valor añadido y desligada de los combustibles fósiles. Sin embargo, asistimos a la mentira de la nueva normalidad, disfrazada de crecimiento verde y sostenible, que se oculta tras las modificaciones para no cambiar las estructuras económicas.

El Gobierno andaluz asegura que ha aumentado las medidas garantistas medioambientales

La delegada territorial de la Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible, Aránzazu Martín, ha asegurado que “la Junta de Andalucía no ha autorizado la construcción de un hotel en el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar” y ante la alarma social generada quiere hacer hincapié en que el proyecto en cuestión, que se encuentra a casi dos kilómetros de la playa, “no supone una nueva edificación, sino una rehabilitación del cortijo Las Chiqueras”.

El dictamen emitido “solo supone continuar con la tramitación de una Autorización Ambiental Unificada (AAU) para el inicio de un proyecto que aún ha de tener un largo recorrido”. Martín ha aclarado que “no existe calificación desde el punto de vista hotelero, que el uso que se plantea es compatible legalmente con la zona concreta del parque natural en la que se ubica y, por supuesto, que la Junta de Andalucía cumple de forma escrupulosa con las leyes medioambientales”.

Es más, el Ejecutivo andaluz ha aumentado las medidas garantistas medioambientales al proyecto y ha contribuido a mejorar sustancialmente su sostenibilidad, introduciendo las pertinentes limitaciones. Estas modificaciones sugeridas suponen la eliminación de dos aparcamientos y la reducción de 13 de las habitaciones inicialmente planeadas. “Este segundo dictamen es más restrictivo de lo que lo que inicialmente suponía el proyecto”, ha añadido la delegada, para recordar que “el Gobierno de Susana Díaz emitió en 2018 un dictamen a un proyecto que sí mostraba mayor grado de afección al entorno donde se ubica” y que se remonta a 2016.

Por este motivo, Martín ha lamentado las valoraciones vertidas, quizá desde el desconocimiento de algunos grupos políticos, “pero en especial las del Partido Socialista”. En este sentido, ha recalcado que “el Gobierno socialista avaló ese primer dictamen con hasta 10 informes favorables de las consejerías de Medio Ambiente (6), Fomento (2), Cultura y Turismo, además del que fue trasladado por el Ayuntamiento de Níjar”.

Ha sido, por tanto, la Delegación Territorial de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible en Almería quien ha intervenido, con el actual equipo ya al frente, para introducir restricciones. El proyecto de rehabilitación mantiene la actual fábrica de cuerda de crin, con el objeto de conservar el carácter de educación ambiental y valor etnográfico de la zona, así como una zona de restauración que opera desde 2008.

Por último, y no menos relevante, la delegada ha subrayado que “el dictamen se encuentra condicionado a que presente la autorización de reutilización de aguas alegadas en el proyecto y que ahora procede el sometimiento de un nuevo periodo de alegaciones a las partes interesadas como consecuencia de las restricciones impuestas”.