Justo al lado del parque de La Hoya, y separada tan solo por la muralla de Jairán, se encuentra la Finca Experimental La Hoya (FEH) de la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA), instalación singular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Almería. No es casualidad que tanto el parque de La Hoyta como la finca experimental lleven la misma denominación (La Hoya o La Joya, como mucha gente las nombran) dado que el terreno sobre el que se instalan pertenece al paraje de La Hoya y son ambos propiedad del CSIC: desde 1950, en el caso de la FEH y desde 1955 en el caso del actual Parque de la Hoya.
Por tanto, los terrenos sobre los que se instala el actual Parque de la Hoya son propiedad del CSIC y fueron cedidos al Ayuntamiento de Almería en 2007 por un determinado periodo de tiempo. Dada las características de la instalación que el CSIC tenía al otro lado de la muralla de Jairán, el convenio de cesión especifica que “el bien objeto de concesión sólo podrá destinarse a los fines que la justifican...”, siendo estos la creación de un parque público urbano con paseos, jardines, pérgolas.
En esta finca se lleva a cabo un programa de conservación de ungulados norteafricanos en peligro de extinción, auspiciado por la Asociación Europea de Zoos y Acuarios (EAZA). Así, en sus instalaciones se cuentan unos 400 animales salvajes de tres especies de gacelas y del arruí sahariano, que son el mayor reservorio de estas especies para su conservación y posterior reintroducción en sus países de origen en el norte de África. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas a través de su instituto en Almería, tiene esta responsabilidad en pro de la conservación de la biodiversidad.
Por su proximidad y tipo de actividad, los conciertos que ha programado el Ayuntamiento de Almería son incompatibles con la preservación de la seguridad y el bienestar de los animales del programa de conservación, máxime en este periodo de reproducción en el que, junto a los animales adultos, se encuentran más de 50 crías de entre dos semanas y dos meses de vida.
Esta incompatibilidad de actividades (conciertos multitudinarios, nocturnos, durante varias noches consecutivas) no es nueva; en el verano de 2020 se produjo una situación parecida. En esa ocasión se presentó al ayuntamiento un estudio científico-técnico en el que se muestran no solo el impacto del ruido en los animales de la FEH, sino los requerimientos administrativos y legales que se han de cumplir previo a la organización de cualquier evento en el que la contaminación acústica pueda tener un impacto en personas y animales. Este informe está disponible para su consulta en el siguiente enlace: https://digital.csic.es/handle/10261/360507.