La intervención se desarrolló durante la madrugada del pasado 1 de noviembre, después de que el servicio de emergencias 112 comunicara la desaparición. De forma simultánea, un familiar acudió a dependencias policiales para alertar de lo sucedido y trasladar su preocupación por los problemas de salud del desaparecido. Ante el riesgo que podía correr, se organizó un dispositivo urgente de búsqueda con la participación de cuatro dotaciones del Grupo de Atención al Ciudadano.
El papel del operador de la Sala 091 resultó decisivo para localizarlo. Tras conseguir contactar con él por teléfono, se encontró con una persona completamente desorientada, que ofrecía referencias incongruentes y no podía seguir indicaciones sencillas para facilitar su ubicación o buscar ayuda.
El operador mantuvo la conversación con calma y paciencia durante más de media hora. A través de sus preguntas, consiguió extraer pequeños detalles entre las respuestas confusas del hombre y trasladarlos a las dotaciones que realizaban la búsqueda en vehículo. Estas pistas permitieron acotar el rastreo entre las barriadas de Torrecárdenas y Piedras Redondas y el entorno del cementerio.
Las referencias a un tanatorio y a lo que el desaparecido describía como un río sin agua ayudaron a dirigir a las patrullas hacia una zona más concreta. La información obtenida desde la sala y la búsqueda sobre el terreno permitieron finalmente dar con él en un descampado próximo al perímetro del cementerio.
El hombre se encontraba en un lugar escarpado y sin tránsito de personas, tendido en el suelo, muy debilitado, con dificultades de movilidad y anímicamente decaído. No podía salir de allí sin ayuda y sus problemas cognitivos le impedían orientar su regreso o facilitar con claridad dónde estaba.
Para rescatarlo, los policías tuvieron que levantarlo a peso y trasladarlo por el terreno hasta un punto al que pudiera acceder una ambulancia. Entretanto, las otras dotaciones coordinaron el auxilio y la llegada de los servicios sanitarios. Los agentes permanecieron junto al hombre hasta que recibió asistencia y fue trasladado de nuevo al Hospital Universitario Torrecárdenas.
Un familiar se desplazó hasta el lugar y expresó su profundo agradecimiento por la intervención. Según manifestó a los policías, temía que, de no haber sido encontrado, su familiar pudiera haber fallecido. Destacó tanto la eficacia del dispositivo como la humanidad de quienes le habían prestado ayuda.
La paciencia de quien sostuvo la conversación telefónica y la perseverancia de los agentes que lo buscaron y rescataron permitieron ponerlo a salvo cuando ya no podía continuar por sí mismo, evitando que permaneciera el resto de la noche solo y expuesto al frío.