Junto a los trabajos de rehabilitación y balizamiento desarrollados en los alrededores del faro de Cabo de Gata, también se ha acondicionado el camino de acceso a Cala Arena y a otras pequeñas calas de la zona.
Según Milla, el estado natural de conservación del camino obligaba a recorrer a pie más de 400 metros, lo que limitaba la afluencia y contribuía a preservar el entorno. Tras su rehabilitación, los vehículos pueden llegar prácticamente hasta la playa, provocando un notable aumento del tráfico, del número de visitantes y de la acumulación de residuos.
El partido advierte de que el Parque Natural soporta cada verano una mayor presión turística, con consecuencias negativas para sus ecosistemas y valores naturales. Además, considera incoherente facilitar el acceso rodado sin establecer medidas suficientes de control, vigilancia y gestión de residuos.
PACMA reclama a la Junta de Andalucía que limite el acceso de vehículos a las calas más vulnerables y refuerce las medidas destinadas a proteger el entorno.















