Se trata de imágenes pertenecientes a sus series documentales de denuncia más significativas y afamadas, captadas en sus viajes por todo el mundo en busca de injusticias y vulneración de derechos de todo tipo.
Una de ellas pertenece a la serie realizada en África en 1997 sobre Kadi, una niña víctima de la ablación del clítoris. Este reportaje tuvo un gran impacto internacional, tanto en prensa y principales televisiones de todo el mundo, y sirvió para concienciar sobre esta forma de dominación y sometimiento hacia la mujer. Kim obtuvo por él grandes reconocimientos a su labor.
De 1999 es la más icónica y estremecedora de las imágenes que integran el reportaje realizado en Bangladesh sobre las mujeres quemadas, que se incorpora también a la colección del Centro Pérez Siquier. Este trabajo tuvo una repercusión y alcance similares al de Kadi.
De 2000 es otra de las imágenes donadas, en este caso perteneciente a la serie sobre las niñas prostitutas en Brasil, verdaderamente sobrecogedora. La cuarta imagen está tomada en África, en Mozambique, y representa el duro momento de una mujer dando a luz, totalmente desasistida.
Desde los comienzos de su trayectoria, Kim Manresa es uno de los narradores de historias más comprometidos de la fotografía actual. Utiliza un documentalismo de corte clásico y atrevido a un tiempo, para llamar la atención sobre lo que él considera importante y así poder remover conciencias. Su depurada técnica fotográfica, heredada de los grandes maestros clásicos de generaciones anteriores a la suya, se pone al servicio de una intención y determinación muy claras, férreas e indestructibles.
Kim Manresa ha publicado medio centenar de libros. En 1975, con tan solo catorce años, publicó sus primeras imágenes en varias revistas. En 1977 empieza a trabajar con Colita y hace también sus primeros trabajos como fotoperiodista, especializándose en temas sociales y grupos de música. En 1979 conoce al fotógrafo de la Guerra Civil Agustí Centelles, hecho que le marcará profundamente y será determinante en su decisión de hacer reportajes de denuncia social. En 1980 viaja por primera vez a África. Después vendrán Cuba y El Caribe. En 1985 se incorpora al periódico La Vanguardia. De 1990 es su célebre trilogía sobre Barcelona, que incluye Barcelona nit, El Molino y Los Travestis, verdadera trinidad de su magistral quehacer fotográfico y de su peculiar forma de implicarse y vivir con las personas que retrata.
Desde finales de los noventa se suceden los premios y reconocimientos, como el Ortega y Gasset, el Godó de Fotoperiodismo, el Unicef de periodismo, el Fotopress o el PHotojournalisme de USA. Escurridizo y veloz, desafiante con los poderosos, siempre ha estado en los márgenes de la ley para poder realizar su trabajo, sometido a enormes pruebas y riesgos.
El pasado sábado Kim Manresa visitó el Centro Pérez Siquier, posó junto a sus cuatro fotografías donadas, que se han instalado en la sala de fotógrafos contemporáneos, y entregó a Andrés García Ibáñez varias de sus publicaciones más emblemáticas, dedicadas y firmadas a la Fundación Ibáñez Cosentino, para incorporar a la biblioteca de la institución museística.











