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08 Julio 2022 Escrito por 

Rosalía deslumbra con un gran espectáculo en el inicio de la gira 'Motomami'

Un mes después de la publicación del tercer elepé de Rosalía, ‘Motomami’, se anunciaban las fechas de una cuantiosa gira mundial, con la que la artista daba el salto con una agenda tan ambiciosa que contempla la visita de 17 países en seis meses.

Un periplo que Almería ha tenido el placer de inaugurar, dentro de la programación de verano puesta en marcha por el Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería, convertida desde el primer día en foco de atención por todos los millones de seguidores de la artista en todo el mundo, además de toda la industria musical que quería saber cómo es su nuevo espectáculo.

La voracidad e impaciencia que provoca el fenómeno fan hizo que todo el acceso discurriera de forma ágil y más de la mitad del recinto esta ya completo a falta de una hora del inicio del concierto. En el escenario, una limpidez diáfana conseguida por una suerte de cuadrilátero con telón, techo y suelo blanco con un perímetro de focos en la parte superior y dos enormes pantallas negras a cada lado. Poco más. Y es que no hacía falta más.

Tras un rugido de motores, el cuerpo de baile de Rosalía, formado por una decena de bailarines, a diferencia de la gira anterior, que eran chicas, aparece ataviado con cascos luminosos y actitud desafiante y guerrera, como si se tratara de un atávico ritual o de la llegada de seres de otro mundo. De entre ellos, cual ‘madre de dragones’ liderando al clan, aparecerá Rosalía con un atuendo colegial que no abandonará en todo el concierto, pese a los rigores de la exigencia física sumado a los calores estivales.

‘Saoko’ inicia el aquelarre de un arranque de canciones que bien podrían haber sido bises. Un tema con una base tan densa como el doom, con un piano desordenado que bebe del jazz, y que a su vez incluye guiño a Wisin y Daddy Yankee. ‘Candy’, balada romántica de timbre limpio y agudo, con su “Almería no me olvides”, y el jugueteo de ‘Bizcochito’, batidora casi alucinógena donde coquetea con lo infantil puesto que hasta los bailarines recorrían el escenario cual querubines, mantuvieron el efectismo brutal que tuvo su colofón en esos compases y sonidos de bachata canónica que es ‘La Fama’, con base del joven Tainy.

Tras el voraz inicio fue con ‘Dolerme’ cuando lanzó una primera intervención en la que hizo alusión sus recuerdos de Almería, David Bisbal y Tomatito, antes de que su Gibson le acompañara en un tema que sirvió de puente hacia la fusión de doce tiempos de sus dos bulerías más cabales, ‘De Aquí No Sales’ de ‘El Mal Querer’ y la propia ‘Bulerías’, de ‘Motomami’. El jazz experimental de piano de la canción ‘Motomami’ cambiaría de tercio para entrar en el segundo momento emotivo de la velada, el recuerdo a su sobrino y a los dos años de pandemia y trabajo que lo separaron de él en ‘G3 N15’. Una canción muy personal y nada fácil de interpretar que demuestra, más allá del baile y el show, que hay una vertiente lírica (como la flamenca) que no quiere perder, en este caso girando en una plataforma circular elevada que le asemejaba a la figurita de una caja de música. Una auténtica apertura en canal en la que la artista reflexiona entre el minimalismo de James Blake y sus propias emociones.

A sabiendas de que el momento sería duro, no parece extraño pues que la divertida ‘Linda’ sirviera para aligerar tensiones antes de girar a lo latino con ‘La Noche De Anoche’ (cantada con el público de las primeras filas), ambos temas compartidos en su original con Tokischa y Bad Bunny, respectivamente, o ‘Diablo’, llena de una teatralidad inmensa, desmaquillaje incluido, que mejora en mucho a la versión del disco. Si en ‘Dolerme’ fue la guitarra, en ‘Hentai’ Rosalía se hizo cargo del piano de cola, con unos falsetes imposibles. Paseo para leer pancartas, concesión a las peticiones en redes con la inclusión de ‘Pienso En Tu Mirá’ y una versión de ‘Perdóname’ de La Factoría, más orgánica, dio paso a otra de las sorpresas de la noche: la revisión con distorsión guitarrera metalera en ‘De Plata’, tema de su iniciático disco ‘Los Ángeles’ y con una gigantesca cola flamenca negra.

Pero la gira es Motomami Tour y, como tal, el disco va íntegro en el repertorio. Incluso esa alocución subversiva que es ‘Abcdefg’ con algunas partes idénticas y otras improvisadas, como también algunas ausencias que hizo de bisagra a un inicio de segunda parte del concierto muy ‘perreado’. Desde ‘La Combi Versace’, pasando por ‘La Relación’ y con un popurrí reggaetonero donde anduvieron ‘TKN’, ‘Papi Chulo’, ‘Gasolina’ y ‘Yo X Ti, Tú X Mí’. Una fiesta menos coreografiada, hasta el punto de que hasta un grupo de seguidores fue invitado a subir al escenario. Tras este bloque llegó otro para desenvolver el regalo de tres temas inéditos. Uno de tempos de mambo como ‘Lao a Lao’, otro más equilibrado como ‘Aislamiento’, pases de capoeira de los bailarines incluido, con el que enlazaría una brillante referencia a ‘Blinding Lights’, el tema con The Weeknd, y ‘Dinero y Libertad’, más flamenca, con guiños a rumba y tanguillos.

Acercando el final, ‘Como Un G’, donde se hace un guiño a Jorge Negrete y Pedro Vargas con aquello de “solo el amor con amor se paga”, volvería a recordarnos las innegables facultades vocales de Rosalía para terrenos más líricos (cénit en los Goya de 2019), conceder el trampolín internacional que fue ‘Malamente’ y cerrar la primera despedida con ‘Delirios de Grandeza’, un viejo bolero latino añejo de Carlos Querol, con una segunda parte con bases de hip hop de ‘Delirious’ de Vistoso Bosses con Soulja Boy.

Para los bises quedaban los últimos ases. “Vamos a terminar esta noche, pero queremos que sea un cierre desde muy arriba, desde mucha altura”, antes del esperado ‘Con Altura’, con la interpretación en patinete de ‘Chicken Teriyaki’ y con otro brillante ejercicio de voz y piano con la espectacular ‘Sakura’, con la fragilidad de la flor convertida en letra reflexiva. Para terminar, la endemoniada ‘CUUUUuuuuuute’, con unas bases que se mueven salvajes entre la electrónica tribal de Die Antwoord y Río y su carácter disruptivo, que no impide momentos líricos que terminan de completar la locura en su total asimetría.

Rosalía firmó así en Almería un estreno de gira de hora y media agotadora, abrumadora, tan divertida como emocionante y tan completa como irrefutable. Con simpatía y naturalidad y con una cultura del esfuerzo que lleva interiorizada. Ahora, nueve ciudades más en España, y otros 16 países: México, Brasil, Argentina, Chile, Colombia, República Dominicana, Puerto Rico, Canadá, Estados Unidos, Portugal, Italia, Alemania, Países Bajos, Bélgica, Inglaterra y Francia.

“Almería es una tierra de arte”

María y Manuel se miraban la cara rebosantes de felicidad. Desde que colocaron las sillas y sombrilla de playa los primeros en la cola a las puertas del recinto ferial hasta el inicio de la gira mundial de Rosalía en Almería habían pasado sesenta horas. Pero la oportunidad de ver a la ‘reinona’ de la música, la mujer que ha creado tendencia social y cultural, y continuará así en las próximas décadas, se merecía ese esfuerzo y más.

Almería, una ciudad castigada injustamente tantas veces desde el exterior (especialmente en las comunicaciones) ha sido la primera en esta ocasión. Y la verdad es que ‘mola’ ser el centro de la industria musical mundial. Pero no es algo aislado, es un trabajo de años, y este concierto ha vuelto a demostrar que en el plano cultural, Almería es de ‘altura’. Ya lo dijo anoche sobre el escenario la propia Rosalía: “la primera vez que vine a Almería tenía 8 años, estaba de vacaciones. Me sentía tan especial caminando por las calles de aquí, de Almería, pensando que yo era tan especial porque estaba en la ciudad de una superestrella como David Bisbal. Nuevamente volver para venir a cantar es muy fuerte y estoy muy feliz de estar aquí. Además, también tenéis a Tomatito. Almería es una tierra de arte”. En efecto, la lista de iconos de la música que han actuado en la ciudad cada día es más poderosa: Sting, Rod Stewart, Scorpions, Maná, Ricky Martin… Rosalía.

Ataviados con los colores negro y el rojo como tendencia en la vestimenta, el homenaje ciudadano a su ídolo, y con el móvil siempre grabando el momento histórico, los almerienses disfrutaron de la espectacular escenografía metalizada, inspirada en la estética de los directos de Instagram, con dos macropantallas verticales que proyectaban a tiempo real lo que sucedía alrededor de la cantante y con un cámara de televisión integrado como un miembro más del cuerpo de baile.

El público, entre el que se encontraba el alcalde de Almería, Ramón Fernández-Pacheco, y la consejera de Cultura y Patrimonio Histórico, Patricia del Pozo, pudo también comprobar la cercanía de esta diosa de la música, que iba hilvanando sus pensamientos musicales con sus experiencias vitales e incluso algunos privilegiados de la primera fila seguro que no habían imaginado ni en el mejor de sus sueños que formarían parte de los coros en un tema, cuando Rosalía bajó al foso y saludó a sus incondicionales.

La conexión vivida, el cariño de los almerienses, las pancartas de apoyo ‘motomami’, el regalo de un dibujo realizado con mucho amor y la atmósfera creada permitió elevar a la ciudad durante hora y media al Olimpo musical, y salir del recinto de conciertos orgullosos de ser los primeros del ‘Motomami Tour’, un concierto enmarcado en el programa del Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería.

Rosalía tiene una voz poderosa, un magnetismo personal, es puro arte. Pero este concierto ha sobrepasado la estética musical. Ser la sede del inicio de su gira mundial fue trending topic y beneficiará, seguro, la reputación de la ciudad en el plano económico, cultural, social, y por supuesto, en la autoestima de los convecinos. El simple anuncio de la actuación supuso el incremento de hasta un 25% en las pernoctaciones en los hoteles. Mirar el móvil anoche era comprobar, casi de inmediato, los tuits, fotos, vídeos y mensajes que se compartían en las redes sociales y medios digitales. En definitiva, para los almerienses, la canción ‘Abcdefg’, donde Rosalía enlaza el abecedario con ideas espontáneas, tiene que sumar una nueva palabra: ‘A de Alfa, Altura, Alien…’ y ahora también Almería.