13Agosto2020

Está aquí: Almería Información > Actualidad > Economía > Ocho economistas almerienses analizan el día después del COVID. [2] Jerónimo de Burgos

13 Mayo 2020 Escrito por 

Ocho economistas almerienses analizan el día después del COVID. [2] Jerónimo de Burgos

El parón económico provocado por el COVID-19 amenaza con provocar la mayor crisis en décadas. Las distintas administraciones han puesto en marcha iniciativas para frenar la caída, pero no está claro que vayan a ser suficientes. Ocho prestigiosos economistas almerienses analizan para la revista Foco Sur y Almería Información el presente y el futuro de la provincia, las medidas que se están adoptando y lo que debería hacerse para minimizar el efecto de la pandemia. Hoy, con Jerónimo de Burgos.

Calendario de entregas

La segunda entrega de esta serie exclusiva para Foco Sur y Almería Información la protagoniza Jerónimo de Burgos, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la UAL. Todas las entrevistas se irán enlazando en el calendario según se vayan publicando.

Jerónimo Burgos Decano de la Facultad de CC Económicas y Empresariales: "Esta crisis ha tenido causas sanitarias y consecuencias económicas; por tanto, debemos recuperar la normalidad sanitaria para que la actividad económica pueda desarrollarse fluidamente"

¿Qué valoración hace de las medidas adoptadas para atenuar el impacto económico sobre empresas y ciudadanos del estado de alarma por el coronavirus?

Las medidas son insuficientes para muchas empresas que se quedan sin ingresos casi todo el sector turístico) y, sin embargo, no pueden reducir una parte importante de sus costes (parte de costes de personal, depreciación de los activos, costes financieros…).

¿Qué nos encontraremos 'el día después', en cuanto a cifras de paro, ERTE, cierres definitivos de empresas, etc?

Es muy difícil hacer la previsión ahora, porque tenemos incertidumbre sobre cuándo será el «día después». Las cifras van cambiando cada día, cuanto más se alargue el bloqueo económico y más estricto se haga, más empresas se verán obligadas a adoptar medidas temporales o incluso definitivas de reducción de su actividad. La repercusión está siendo muy desigual por sectores económicos: prácticamente total en turismo y muy reducida en otras actividades como el sector agrícola. Algunos estudios iniciales decían que aproximadamente un 6% del PIB, otros posteriores que un 13% del PIB, algunos incluso que por encima; lo cierto es que hasta que no se recupere la normalidad de la actividad económica, la estimación del impacto económico es muy arriesgada.

¿Qué medidas sería importante que se tomasen para el caso concreto de la provincia de Almería?

En primer lugar, hay que garantizar la seguridad del territorio. Un rebrote agravaría las consecuencias económicas, por lo que la vuelta a la actividad debe hacerse escalonada. Esta crisis ha tenido causas sanitarias y consecuencias económicas; por tanto, debemos recuperar la normalidad sanitaria para que la actividad económica pueda desarrollarse fluidamente. La recuperación de la actividad económica seguramente sea paulatina para muchas empresas y debe inyectarse liquidez al sistema porque los ingresos y cobros de las empresas se recuperarán progresivamente mientras muchos costes fijos no se pueden reducir. A continuación, debe volver la confianza y con ella el consumo y la inversión. Hay sectores como el turismo, donde la demanda puede tardar en recuperarse y ahí deben adoptarse medidas para ayudar a recuperar la demanda.

¿En qué medida se puede beneficiar Almería de su fuerte sector primario para afrontar una posible crisis económica posterior al estado de alarma?

Es cierto que el sector agrícola almeriense no se ha visto muy perjudicado y no ha parado significativamente la actividad, pero creo que tampoco ha obtenido muchos beneficios.

No ha existido falta de suministros para el sector agro, y la demanda ha permanecido estable; se ha reducido la demanda de productos para la restauración, pero ha aumentado la del consumidor final. Quizás el mayor control en frontera de los productos extranjeros (especialmente del norte de África) y el darle importancia estratégica y reconocimiento a tener un sector primario fuerte que abastezca regularmente a la población en caso de necesidad.

Igualmente, tras la crisis, creo que tampoco se esperan cambios sustancia. Una mayor conciencia de la seguridad alimentaria podría emerger, pero el control sanitario y la trazabilidad de nuestro sistema productivo agrícola ya estaba bastante desarrollado.