03Octubre2022

Está aquí: Almería Información > Actualidad > Economía > La invasión de Ucrania arrasa con la confianza del sector empresarial almeriense
21 Septiembre 2022 Escrito por 

La invasión de Ucrania arrasa con la confianza del sector empresarial almeriense

“Las opiniones, aunque no coincidan con los datos de los indicadores en este momento, condicionan la realidad si se mantienen en el tiempo”. Este es el principal quid de la cuestión de los datos de confianza que arroja el 18º Barómetro de Situación Económica que elabora el Colegio de Economistas desde hace varios años, correspondiente en este caso al primer semestre del presente 2022, muy condicionado por los efectos directos e indirectos del conflicto bélico por la invasión rusa a Ucrania.

Así se ha desvelado en la presentación realizada en la sede colegial, a cargo de la decana Ana María Moreno, el director del barómetro y vocal de la directiva, David Uclés, y el vicedecano, Francisco Jesús Sierra.

Un estudio de percepción realizado por los profesionales cualificados que trabajan día a día mano a mano con todos los sectores productivos y empresariales de la provincia y que refleja una bajada del indicador del sentimiento económico “a abismos cercanos a los que ya vivimos durante la fase inicial de la COVID 19”, según ha explicado Ana Moreno, decana del Colegio de Economistas. Este indicador se obtiene calculando la media aritmética del saldo (porcentaje de optimistas menos porcentaje de pesimistas) de cino variables: situación económica provincial actual y futura, situación económica personal actual y futura e inversión futura.

“Los datos reales que ofrece la provincia presenta algunos máximos en el mes de julio, la campaña agrícola pasada fue histórica, los datos de alojamiento del turismo en julio y agosto ha recuperado los datos anteriores a la pandemia, pero es evidente que el consumo, la inversión y el gasto están influenciados por los niveles de confianza, y una percepción y sentimiento negativo lleva a una contracción que acaba afectando al PIB”, ha explicado David Uclés.

Tanto Ana Moreno, como Francisco Sierra y el propio David Uclés consideran que Almería amortiguará la situación una vez más y prevén que la provincia no entre en recesión por una previsible buena campaña agrícola, al reducirse la producción en otros países competencia directa, y la recuperación del turismo.

Desde el Colegio piden una contención y optimización del gasto público que permita contener la deuda, así como un bajada de impuestos y rebaja del IVA en productos básicos, que ayuden a contener la incertidumbre y la preocupación.

Ítems del Barómetro

Situación económica provincial. Dado que esta encuesta se realizó en unos meses en los que el turismo se mostraba fuerte y la agricultura de invernadero estaba cerrando una buena campaña, el pesimismo con respecto a la marcha de la economía no ha llegado a los niveles de 2020. Aun así, un 56,7% de los encuestados manifestó un empeoramiento de la situación con respecto al semestre anterior, y para la segunda mitad del ejercicio el porcentaje llegaba al 73,3%.

Situación económica andaluza. El empeoramiento de la opinión sobre la economía andaluza ha sido mayor, ya que el porcentaje de encuestados que ha optado por respuestas pesimistas para el primer semestre ha sido del 63,3% y para el segundo semestre ha alcanzado el 83,3%. Curiosamente, también ha sido algo mayor el porcentaje de las opiniones favorables, si bien para el segundo semestre se igualan con las de la provincia.

Situación económica nacional. Como se ha señalado en otras ocasiones, a medida que el ámbito territorial se aleja del entorno cercano de los encuestados, empeora la opinión sobre el mismo. Así, para la situación económica nacional, el porcentaje de respuestas negativas con relación al primer semestre alcanzó el 83,3% (20 puntos más que en Andalucía y 26,6 puntos porcentuales más que en Almería). Y para el segundo semestre el pesimismo sería prácticamente unánime, situándose en el 93,3%. Esto provoca, además, que las respuestas optimistas sobre el futuro se queden en un escueto 3,3%.

Situación económica personal. El pesimismo generalizado ha alcanzado también a la situación personal. Por primera vez desde que se pregunta por ella en la encuesta, el porcentaje de respuestas negativas se ha acercado al 50% (exactamente se ha quedado en el 46,7%). Y, para el segundo semestre del año, la previsión es que empeore para el 56,7% de los encuestados. Por otro lado, no es demasiado extraño, ya que los efectos negativos de la inflación sobre el poder adquisitivo son bastante generales.

Previsiones de inflación. Hace seis meses, las opiniones sobre la marcha de la inflación ya estaban claramente apostando por un empeoramiento. Por desgracia, aquellas previsiones se han hecho realidad y la economía española ha regresado a tasas de inflación de dos dígitos, mientras que la subyacente (sin tener en cuenta energía ni alimentos) asciende de forma imparable. De cara a la segunda parte del ejercicio, nadie espera un descenso de los precios, la inmensa mayoría (83,3%) piensa que seguirán creciendo, aunque es cierto que son algo menos que en la oleada anterior y que un 16,7% opina que dejarán de crecer.

Inversión empresarial esperada. Como consecuencia de todo lo anterior, y como ocurre siempre que la incertidumbre es elevada, el nivel de inversión empresarial esperado empeora. Un 50% de los encuestados opina que la inversión se reducirá en el segundo semestre del año, muy por encima del 13,3% de los que opinan que crecerá.

Situación de los sectores. Curiosamente, lo más llamativo de esta oleada de la encuesta no es que muchos de los sectores empeoren sus valoraciones, sino la fuerte recuperación del turismo, que vuelve a recuperar el puesto de cabeza. Como se ha comentado, el sector turístico ha mantenido un buen nivel de actividad a lo largo de todo el ejercicio, y desde abril con cifras muy similares a las de 2019, no solo en precios (lo cual se explica en parte por la inflación), sino también en el número de viajeros alojados, los viajeros que utilizan el aeropuerto o en la cantidad de pernoctaciones hoteleras registradas.

La agricultura es el único sector, junto con el turismo, que mejora, aunque en su caso lo hace muy ligeramente, de forma que ambos recuperan así la tónica habitual.

El comercio menor ha mantenido su puntuación y abandona el último puesto en perjuicio del transporte, que cae. El resto de los sectores han empeorado, siendo piedra natural y construcción los que han tenido una mayor caída, junto con el transporte, seguramente impulsada por la repercusión directa del conflicto bélico en sus costes de producción. Este impacto básicamente ha sido a través de la energía en industria de la piedra y transporte, y de los materiales en el caso de la construcción.

Factores de competitividad. Respecto a los factores que más influyen en la competitividad de la economía almeriense, el precio de la energía se mantiene en primer lugar, aumentando su importancia con respecto a los demás hasta alcanzar una puntuación de 2,8 (la escala de esta variable va de 1 a 3). Los costes salariales, que anteriormente compartían protagonismo, han pasado a un segundo nivel, por debajo incluso de la presión fiscal y de la falta de formación, que avanzan con respecto a la oleada anterior. El nivel de consumo, el acceso a la financiación y el fraude pierden algo más de peso con respecto al semestre anterior, mientras que el apoyo al I+D+i lo gana.

De esta forma se dibuja el siguiente esquema. La mayor preocupación, con diferencia, está relacionada con los precios de la energía. Le sigue un grupo formado por la presión fiscal, el nivel de formación y los costes salariales. En un tercer escalón se encuentran el apoyo a la I+D, el nivel de consumo y el acceso a la financiación. Finalmente, muy por debajo del resto, aparece el fraude.

Las diferencias entre los distintos ámbitos son significativas, sobre todo para Almería, que marca unos niveles de importancia relativa inferiores en todos los factores en comparación con Andalucía y, sobre todo, España, excepto en el caso del apoyo a la I+D y el nivel de formación.

La invasión de Ucrania

En la sección de actualidad en esta ocasión se ha preguntado sobre las consecuencias de la invasión de Ucrania. De las múltiples aproximaciones posibles, finalmente ceñido a dos preguntas que intentan conocer los efectos que podría llegar a tener sobre la economía y la política económica españolas, y también el grado de afectación sobre los diferentes sectores económicos de la provincia.

La primera de las cuestiones pedía a los colegiados que mostraran su grado de acuerdo con una serie de afirmaciones que intentaban resumir muchas de las opiniones que se leían en la prensa en aquellos días (junio de 2022). La afirmación que mayor grado de acuerdo ha logrado entre los economistas almerienses es la de que nuestro país se va a ver obligado a modificar su política fiscal por la UE para reducir la deuda excesiva. De alguna forma, la aprobación por parte del BCE del nuevo mecanismo para controlar las diferencias en primas de riesgo presupone un cierto grado de condicionalidad que, de ponerse en marcha, significaría una restricción al uso del gasto público. La segunda de las cuestiones con mayor grado de acuerdo es que el Banco Central Europeo no sería capaz de controlar la inflación a través de su política monetaria.

En buena parte, esta predicción se está cumpliendo, aunque muchos analistas apuntan a que la inflación se reconducirá a lo largo del próximo año. En tercer lugar, nos encontramos con que la guerra nos va a terminar provocando una recesión. Esta, de momento, no se ha cumplido, pero no es imposible que se produzca entre finales de este año y comienzos del próximo. En un escalón más bajo y apenas por encima de 3, que sería el nivel intermedio, se encuentra una opinión algo más moderada: viviremos una desaceleración sin recesión. En el lado del desacuerdo nos encontramos con dos afirmaciones en las que hay más desacuerdo que acuerdo y que son antagónicas de las primeras: las medidas anunciadas por el BCE serán suficientes para reconducir la situación y la deuda no va a ser un problema a corto plazo, a pesar de las tensiones financieras.

Para indagar sobre el posible impacto de la invasión en la economía almeriense se optó por usar los mismos sectores del apartado 7. La escala, en esta ocasión va desde el -5 (afecta muy negativamente al +5 (afecta muy positivamente). La mayor parte de las respuestas se han situado en la parte negativa de la escala, pero no solo. Por ejemplo, para agricultura y turismo una parte significativa de las respuestas se sitúa en la gama de los azules. También destaca en el caso del turismo el porcentaje de los que optan por la opción “no afectará”, un 43,3%. Por el contrario, las puntuaciones más negativas las obtiene el transporte. De esta forma, transporte, construcción y comercio menor serán los sectores más afectados, mientras que agricultura y sobre todo turismo, los que menos.